• Hits: 5313

Resolución de vídeo: entender tantos números

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Repaso a los números que conforman las resoluciones de vídeo.

Texto: Ramon Sendra

La popularización del DVD-Video, la pronta consolidación de la TDT y los nuevos formatos de vídeo de alta definición, junto con las especificaciones de los modernos televisores “planos” y proyectores de vídeo, están generando una enorme confusión entre los usuarios, que si hasta ahora tan sólo se limitaban a comprar televisores de tubo, quizá teniendo en cuenta su relación de aspecto, calidad y conectividad, ahora deben lidiar con todo un séquito de números que representan la resolución. Números y acrónimos, con frases difusas que quizá intentan marear un poco más la perdiz, como “compatible con HD”, que generan precios muy dispares para lo que, a simple vista, parecen un mismo producto.

La verdad es que es muy sencillo discriminar entre lo que quizá nos interesa y lo que no, teniendo en cuenta algunos aspectos que seguidamente vamos a abordar. El objetivo de este artículo es aprender a discriminar entre los tradicionales visualizadores de resolución estándar y los de alta definición, en aras de conseguir un producto preparado para las señales que nos vienen.

Antes de la llegada del DVD-Video, comprar un televisor era muy fácil: calidad y conexiones (sobre todo si disponíamos de un magnetoscopio de VHS, buscábamos que tuviera un par de conectores SCART). Con el DVD-Video ya conseguimos relaciones de aspecto 16:9 y subir la diagonal hasta las 32 o 36”. Esto ha sido así hasta que se decidió que el tubo era anacrónico y el plasma y el LCD se hicieron dueños de los escaparates.

Ahora la elección es mucho más complicada, y son muchos los lectores que mes a mes nos preguntan qué resolución nativa deben elegir cuando se dirigen a una tienda a comprar un televisor o incluso un proyector. Saben que el Blu-Ray, el HD-DVD, o el formato que al final las compañías decidan, está a la vuelta de la esquina; que la alta resolución “verdadera” es una realidad palpable, y que lo que hoy es calidad estándar, mañana será historia. Pero se hacen un lío ante tantos números, e incluso dudan de las sabias (o no) palabras del vendedor de turno. Nosotros mismos hemos comprobado cómo en ciertos centros comerciales (nunca nos ha pasado en una tienda especializada) intentaban vender un plasma de 480 líneas como el mejor visualizador de alta resolución del mercado (claro está que a un precio muy atractivo, en comparación directa a un verdadero panel de alta definición). A parte de denunciable, poca gracia le hará a su poseedor leer este artículo y descubrir que le han tomado el pelo.



UN POCO DE HISTORIA



En 1963, el alemán Walter Bruch presentó el PAL (Phase Alternation Line), un formato de teledifusión que se ha convertido en estándar mundial (seguido del NTSC y SECAM). Hoy en día seguimos utilizando el PAL, por ejemplo en la teledifusión, pero también en el moderno estándar DVD-Video. Es curioso que, en un mundo tan rápido y fugaz como el electrónico, el PAL siga siendo un estándar después de más de 40 años. Pero la verdad es que fue diseñado para durar (como así confirma la historia), y de hecho no ha sido un problema hasta que los televisores han crecido por encima de las 29” en 16:9. Y esto ha ocurrido con la llegada del DVD-Video, que ha generado un interés en los consumidores en agrandar la pantalla de su televisor y ha hecho descubrir que el PAL ya es insuficiente.

Una señal PAL genera 25 imágenes por segundo, aunque de modo entrelazado; por lo que en cada segundo se muestran 50 campos, y cada dos campos se genera 1 cuadro (imagen). La resolución se mide en vertical y horizontal, y aunque a fecha de hoy utilizamos el elemento “píxel”, con el PAL se utilizaban las líneas. Así, el estándar PAL permite hasta 625 líneas de resolución horizontal, de las que 50 no se utilizan para dibujar la imagen (corresponden, la mayoría, al intervalo de borrado vertical). Así, tenemos un máximo de 576 líneas horizontales útiles. De hecho, la resolución vertical de la señal PAL es siempre la misma, pero no así la horizontal. Por ejemplo, el bien conocido VHS tiene una resolución de 220-240 líneas; es decir, aun cumpliendo con el estándar PAL, sólo contiene información en 220 de las 576 líneas útiles (menos de la mitad). La media de la señal que recibimos de las cadenas de televisión suele alcanzar las 330 líneas. El S-VHS rozó y luego superó las 400 líneas. Las cintas miniDV alcanzan las 500; mientras que el DVD-Video llega a las 540 o más

líneas. Es justamente por esto que una misma película vista en un DVD-Video (bien masterizado) se ve muchísimo mejor que por Antena3.



LLEGAN LOS “PLANOS”



Todo el mundo ha manejado alguna vez acrónimos como VGA, típicos en el mercado informático. Cuando hemos comprado un ordenador personal, nos han preguntado qué monitor preferíamos: resolución VGA, XGA, etc. Sabemos que a mayor resolución, mejor detalle; y en vez de lidiar con líneas de resolución utilizamos píxeles.

La llegada de los plasmas y LCDs (y siempre en el caso de los proyectores) ha hecho que en el mundo audiovisual también hagamos referencia al píxel en vez de las líneas. De hecho, podemos traducir la resolución de la señal PAL a 720x576 píxeles (en el mejor de los casos). Esto, ¿qué quiere decir?

Si no existiera la alta definición, cualquier visualizador (de tubo, plasma, LCD, etc.) con una resolución nativa de 720x576 píxeles (es 4:3) sería perfecto para trabajar con señales PAL. Pero esto no es así. Tal y como hemos podido ver en el recuadro superior, además del problema de la diagonal y la definición de nuestro ojo, ya existe lo que llamamos “alta definición”. Toda la industria audiovisual europea (e incluso mundial) está impulsando la mejora de la imagen con la consecución de una serie de estándares que amplían enormemente la resolución de nuestro querido PAL. Y la elegida son dos: 720p y 1.080i.

720p significa que la imagen tiene 720 líneas horizontales por imagen o cuadro y se visualiza en modo progresivo. 1080i significa 1080 líneas pero en modo entrelazado. A grandes rasgos podemos decir que el modo entrelazado de 720p es 1080i. A esto se llama “alta definición” verdadera; y por tanto, todo visualizador que quiera explotar de manera eficiente estas señales debe tener, como mínimo, 720 líneas. El plasma y el LCD son sistemas que trabajan sólo en modo progresivo, por lo que es normal que afirmen poder trabajar con señales 1.080i y su resolución sea de 720 líneas.

El “engaño” suele aparecer cuando el producto afirma que “puede” visualizar imágenes de 720p o 1.080i, pero su resolución es de 480 líneas. De hecho, en esta anterior premisa no hay malicia, a no ser que se omitan detalles.



EL ESCALADO DE VÍDEO



Otra de las dudas más comunes es preguntarse qué pasa con esos televisores que en su resolución nativa no existe correspondencia exacta con las 720, 480 ó 1.080 líneas. De hecho, son muy pocos los paneles cuya resolución concuerde con exactitud a las demandas de la señal original. Por lo tanto, todos los visualizadores (sean del tipo que sean) incluyen un sistema que escala la imagen de entrada a la resolución nativa exacta del producto. Por ejemplo, el Pioneer PDP-435XDE tiene una resolución de 1.024x768 píxeles, lo que le obliga a “crear” los 48 píxeles adicionales al estándar. Esto no es ningún problema a fecha de hoy, siempre y cuando el escalado (independientemente de si es “hacia arriba” o “hacia abajo”) no supere un margen mínimo. Otra cosa sería un panel de 500 líneas alimentado con señales de 720: la diferencia es de un 50 %, más que notable.

Recientemente publicamos una interesante iniciativa de los fabricantes de televisores que identificarán los paneles de alta resolución “verdadera” con el logo “HD Ready”. La intención es disipar definitivamente las dudas de los usuarios que, en una tienda o comercio especializado, duden de si ese televisor realmente podrá lidiar con las señales de alta definición con o sin pérdidas.

Pero también tenemos que avisar de que no por tener un panel de alta resolución la imagen será sumamente perfecta. Amén del pequeño escalado de muchos paneles que no concuerdan al 100 % (es decir, vale la pena verificar si lo que se hace es “omitir” los píxeles que no caben; o cómo se consigue comprimir o expandir la imagen), existen numerosos artefactos inherentes al tema de la resolución que incluso pueden hacer que sea mejor, en comparación directa, un panel de resolución estándar (es decir, 480/576 líneas) a uno de alta resolución, aunque por norma general (y porque suelen ser productos más caros), los de alta definición suelen ser mejores.

LOS LÍMITES DE NUESTRO OJO

Amén de la definición de las señales de vídeo, el aumentar la diagonal de la pantalla sin mejorar la resolución del panel será un problema para nuestra percepción. Nuestro ojo tiene una resolución de 1º, es decir, es incapaz de “definir” qué hay por debajo de 1º. Por eso, los tres puntos de color R, G y B que forman cada uno de los píxeles de un televisor los apreciamos como un único punto de color a una distancia prudencial. Todos hemos visto esos tres puntos cuando hemos acercado nuestra nariz a la pantalla de un televisor de tubos.

Lo mismo pasa cuando proyectamos una imagen PAL (por ejemplo, de un DVD-Video) en una pantalla de 2 ó 3 metros de base y estamos muy cerca: apreciaremos no sólo la “pixelización” de la imagen, sino otros defectos como el efecto rejilla en algunos proyectores.

Siempre debe existir una cierta coherencia entre el tamaño de la pantalla (y esto incluye no sólo la proyección de vídeo, sino los paneles de 40, 50 ó 60”) y la distancia desde donde disfrutaremos de esa imagen. A veces, una gran diagonal puede suponer más problemas que diversión.

Con señales PAL de resolución estándar una manera de solucionarlo es utilizando escaladores, es decir, intentar “doblar” la resolución para evitar los dientes de sierra en perfiles, ver las líneas horizontales del barrido, etc.

 

Template Design © Joomla Templates | GavickPro. All rights reserved.