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Blu-Ray: el azul que enamora
Estado y características del formato Blu-Ray. Texto: Ramon Sendra 2006 será el año del Blu-Ray y/o del HD-DVD. Nadie “objetivo” se arriesgaría hoy mismo a definir un candidato único, visto el gran baile de fabricantes y distribuidoras de cine que hoy apoyan a uno, mañana al otro; o algunos que, lejos de querer entrar en una batalla, sencillamente presentan productos compatibles (como Samsung, el primero en proponer un lector híbrido Blu-Ray/HD-DVD). Pero los que estamos “libres” de cualquier atadura con alguno de los dos formatos sí podemos opinar y ofrecer nuestra visión. De momento, os presentamos las ventajas de uno de los dos candidatos, que cuenta con el apoyo de algunas de las compañías de electrónica de consumo más potentes, como Sony y Philips. No queremos afirmar simplemente con ello que el Blu-Ray será el venceder de esta futura (y nada deseada) guerra de formatos (¿es que no aprendieron con el VHS y el Beta o el SA-CD y DVD-Audio?), y como mínimo nos dedicaremos a exponer, lo más claramente posible, ambos contendientes. En las siguientes páginas le toca el turno al Blu-Ray, un formato ambicioso que puede revolucionar la manera cómo disfrutamos de nuestros contenidos de A/V. La pasada feria de la IFA en Berlín nos sirvió para medir, grosso modo, el impacto publicitario de ambos formatos. NEC y Toshiba parecían quedarse solos en la defensa de su HD-DVD, aunque en cierto modo así debía ser visto el alto potencial “informático” de este estándar. La reciente incorporación de Microsoft e Intel a este consorcio le augura una fuerte presencia en el mercado de los ordenadores. Por otro lado, y en una feria dedicada al entretenimiento doméstico, el Blu-Ray estaba bien presente en todos y cada uno de los stands de las marcas asociadas, incluso con su propio espacio, independiente, que recogía vistosamente el testigo de algunos de sus socios más reconocidos. La necesidad de este nuevo formato se justifica con la (futura) popularización de la alta definición. El DVD-Video actual funciona bastante bien, pero sólo con imágenes en calidad estándar (SD). Sus limitaciones en cuanto a capacidad y flujo de datos no lo hacen adecuado para la HD. Siendo el DVD-Video un formato más que aceptado, no sólo se busca un nuevo formato que sea capaz de almacenar más, sino que sea visualmente idéntico al disco DVD/CD, es decir, 12 cm. De esta manera, será posible tener un lector de Blu-Ray (o HD-DVD) que, además, lea sin problemas discos DVD-Video y CD-Audio. Para solucionar el problema de la capacidad, el Blu-Ray recurre al mismo sistema que utiliza el DVD-Video y el CD-Audio: un láser que lea los pits (agujeros) del disco. Pero en este caso es necesario que en la misma unidad de espacio existan muchísimos más pits. Cuantos más datos por segundo, más necesidad de containers disponibles. El nombre comercial Blu-Ray (rayo azul) responde al uso de un nuevo haz láser cuya longitud de onda es superior a la del láser que utilizan los lectores de DVD-Video y CD-Audio: 405 nm. Al modificar la longitud de onda también se modifica, inherentemente, el color de este láser, pasando del rojo tradicional a un azul violeta. La combinación del nuevo láser y la capacidad de poder fabricar soportes con muchos más pits permite que un disco BD alcance la cuantiosa capacidad de 50 Gb, frente a los 4,7 Gb del actual DVD-Video. Dicho de otro modo, un disco BD podría almacenar, en “calidad DVD-Video”, hasta 23 h de vídeo. ¿Es éste el objetivo del Blu-Ray? Evidentemente, no. Más allá de potenciar la cantidad, se potencia la calidad: los formatos de alta definición demandan mayor capacidad (hasta 4 veces más que en SD), por lo que será posible de 6 a 9 h de vídeo en HD. MÁS QUE REPRODUCCIÓN El Blu-Ray incluye numerosas prestaciones adicionales, todas ellas interesantes. Gracias a un mayor flujo de datos se añaden nuevas capacidades interactivas con el usuario. De esta manera, el formato no sólo se centra en la simple reproducción de medios audiovisuales, sino que responde a las demandas del mercado informático (también ansioso de nuevos formatos de alta capacidad) y, no menos importante, al creciente sector de los juegos. La nueva PlayStation 3 parece ser que incorporará compatibilidad con discos Blu-Ray, lo que le permitirá ofrecer juegos mucho más elaborados, con mayores contenidos (gráficos avanzados) y mayor rapidez en ejecución. Si unimos estas prestaciones con el ya tradicional método de disfrute de las películas en DVD-Video, se abren nuevas puertas, como por ejemplo mejorar la experiencia audiovisual o incluir funciones interactivas incluso durante la reproducción. Las herramientas existen, ahora faltan los contenidos. FORMATOS Y ESTÁNDARES No es la primera vez que lo decimos: todos los estándares son formatos, pero no todos los formatos son estándar. Otorgamos la condición de estándar a un formato cuando éste es utilizado en gran medida. Un ejemplo claro, aunque polémico, puede ser el Word del paquete Office. Gracias a él, cualquier texto escrito mediante el susodicho programa en España seguramente podrá ser abierto en la inmensa mayoría de ordenadores de todo el mundo. Lo mismo con los formatos de vídeo estándar. Nuevo ejemplo: un televisor adquirido en Noruega nos servirá en nuestro país, gracias a la norma común PAL. Amén de estas particularidades, una norma estandarizada relativiza los costes de amortización de todos los dispositivos asociados a un formato. Por ejemplo, hemos sido espectadores de cómo un lector de DVD-Video costaba, hace 10 años, millares de pesetas y, hoy mismo, hay quien los regala por apenas 30 euros. ¿Por qué ha sido posible esto? Pues porque la tecnología ha evolucionado al unísono y los recursos invertidos se han amortizado a nivel mundial, más rápida y económicamente. Una película “fabricada” en Estados Unidos podrá ser reproducida en cualquier reproductor de DVD-Video del mundo (dejando de lado, por un momento, las limitaciones de zona). Blu-Ray, hasta ahora formato, aspira a ser estándar (teniendo como único contendiente al HD-DVD). Por eso, la asociación que ha impulsado este formato se deleita cada vez que un nuevo socio forma parte del grupo. Actualmente son más de 115 las compañías que han mostrado su apoyo al Blu-Ray, aunque no todas ellas se han definido exclusivamente por él. La idea es que el Blu-Ray se convierta en estándar. Seguramente para ello, partes importantes del formato recurren a otros estándares conocidos. Por ejemplo, en lo que a vídeo se refiere recurre a los estándares MPEG-2, VC-1 y MPEG-4 AVC. El primero es el mismo que utiliza el DVD-Video, mientras que el MPEG-4 empieza a ver la luz por sus altas posibilidades en compresión. En audio la elección ha sido mucho más clara: Dolby Digital, DTS y PCM; los tres estándares actuales en DVD-Video. Aunque esta anterior lista parezca limitada, la ventaja de todos los formatos citados está en su capacidad de adaptación. Permitirán, por ejemplo, colocar 20 h de vídeo en calidad SD y sonido 2.0 ó 6 en HDTV y sonido multicanal sin tener que cambiar de formato de vídeo o audio. Para los diseñadores de aparatos codificadores, descodificadores y de procesado, el nuevo formato Blu-Ray ofrece la ventaja de la versatilidad. No es así en lo que a fabricación de soportes se refiere. El HD-DVD cuenta con la (enorme) ventaja de que cualquier fabricante de soportes de DVD-Video podrá fabricar uno HD-DVD sin una inversión económica sensible. Apenas será necesario cambiar un par de piezas de su maquinaria. En el caso del Blu-Ray la historia implica empezar de nuevo. De hecho, ésta es una de las bazas a favor del HD-DVD, a la que sus promotores se agarran esperando que quienes decidan la estandarización de uno u otro formato sean, curiosamente, los que comercialicen soportes compatibles. Pero volviendo a nuestro protagonista de estas páginas, el principal potencial del Blu-Ray es, sin duda alguna, sus más de 115 empresas asociadas (Apple, Dell, HP, Hitachi, LG, Mitsubishi, Panasonic, Philips, Pioneer, Samsung, Sharp, Sony, etc.). Ellas serán las que nos tendrán que convencer de que el Blu-Ray realmente aportará beneficios. Cuando se dé el pistoletazo de salida recomendamos, por una vez, esperar y ver cómo se dibuja el panorama. Todo el mundo conoce a alguien con un magnetoscopio Beta en casa, un lector de DVD-Audio, una pletina DCC..., muertos de risa en algún armario de su casa. |
IFA y Blu-Ray La gran mayoría de los fabricantes con exposición en la IFA mostraron sus cartas con el Blu-Ray o el HD-DVD. Entre ellos, y en el tema que nos interesa, la BDA (Blu-Ray Association) dispuso de un generoso espacio donde presentó gran parte de las novedades en grabación, reproducción y soportes relacionados con su formato. La BDA actualmente está terminando las especificaciones finales del BD-ROM (disco de sólo lectura) para finales de este año.
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