• Hits: 3562

Principios básicos para una correcta conexión

Ratio: 4 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio desactivado
 

Primeros pasos para conseguir una instalación de tu equipo de A/V de manera correcta. En este caso, tratamos el conexionado.

Texto: Alberto Gilabert

La intención de este artículo es ofrecer toda la información básica para una correcta conexión de los equipos de A/V más comunes en nuestros hogares. Recibimos mes a mes decenas de cartas de lectores pidiendo información y solución a este problema, que si no se resuelve eficazmente es posible que degrade parte de la calidad máxima de la instalación.

Conectar bien el equipo puede no ser una tarea fácil para muchos usuarios, sobre todo noveles. Además, la gran mayoría de dispositivos actuales dispone de varios tipos de salida (tanto para audio como vídeo) que, con la clara intención de facilitar la tarea al usuario, a veces pueden suponer un emborronamiento de información, resultando en una elección equivocada.

Como es una tarea a realizar una única vez, vale la pena mostrarle todo el interés posible, asegurar cada uno de los cabos y no dejar a la suerte algo que podemos solucionar con información. No nos cansaremos de insistir que, en la mayoría de los casos, todas nuestras dudas pueden solucionarse ojeando el manual de instrucciones de nuestros aparatos nuevos. Perder cinco minutos puede significar obtener el mejor rendimiento, sinergia y calidad de la reciente inversión económica.

Una vez hemos comprado nuestro equipo de Cine en Casa y nos disponemos a instalarlo en nuestro salón, comprobamos que no todo es tan fácil de conectar como parecía. Con la adquisición de un DVD-Video aparece, por ejemplo, el concepto de “audio digital”, que para muchos iniciados es un elemento desconocido.

Algunos lectores de esta revista nos han comentado lo difícil que les resultaba entender que a través de un solo cable se podía transmitir audio de alta calidad en multicanal, cuando antes de comprar su lector de DVD-Video, debían utilizar dos cables para las dos señales del lector de CD-Audio (L y R). Lo peor es que, si utilizaban el antiguo procedimiento del cable rojo y negro entre el DVD-Video y el receptor, se escuchaba igualmente sonido multicanal. Craso error, pues hay pérdida de calidad, ya que en vez de recurrir a la buena calidad que puede ofrecer una banda sonora en Dolby Digital o DTS, se utiliza una mezcla analógica hacia abajo en Dolby Surround, diferentes e innecesarias conversiones D/A y A/D, y algún algoritmo procesador de audio, como el ProLogic.



LO MÁS SENCILLO ES LO MÁS FÁCIL



Nuestro ejemplo se basa en un equipo convencional, compuesto por un lector de DVD-Video, un televisor de TRC, un receptor de A/V y sus cinco cajas acústicas y subwoofer.

Si empezamos por el lector de DVD-Video es muy difícil (por no decir que casi imposible) que no equipe las dos salidas que más nos interesan: salida de audio digital y salida de vídeo en RGB o por componentes (elegiremos una de las dos en función del visualizador). En la imagen 1 hemos marcado estas tres conexiones, siendo A la salida de audio digital y B las salidas de vídeo. Esto es todo lo que de momento debemos recordar.

Si entendemos que toda conexión innecesaria puede suponer cierta pérdida de calidad, aceptaremos que el “camino directo” es el más recomendado. Así pues, la señal de vídeo del lector de DVD-Video irá directamente al visualizador (en nuestro caso, el televisor de tubos), mientras que la señal de audio irá hacia el receptor de A/V.

En el caso del televisor bastará conectar la señal de vídeo del lector a la entrada correspondiente. La mayoría de las veces nos bastará con un cable SCART compatible RGB (es decir, con todas sus 21 patillas completas), aunque con los más recientes televisores LCD o plasma quizá encontremos una entrada de vídeo por componentes (más recomendable que la SCART en estos casos). Así lo vemos en la imagen 2. En el caso del SCART recomendamos ojear el manual de instrucciones para descubrir, si es que hay dos o más entradas SCART, cuál de ellas es compatible con señales RGB.



Normalmente cuando lo es con RGB no lo es con señales S-Video (o S-VHS), y es posible que en vez de señalar que es compatible con RGB especifique que ese SCART es el que se debe utilizar para el magnetoscopio de VHS (en tal caso, utilizaremos el otro conector libre).

Finalmente el receptor de A/V, el úncio dispositivo que además de necesitar entradas, utilizaremos para salidas.

Lo primero será encontrar las entradas de audio digital para la sección de DVD. La gran mayoría de lectores de DVD-Video equipan ambos tipos de conexión digital, al igual que los receptores de A/V, por lo que dudamos que haya problema alguno. ¿Mejor óptico o coaxial? A grandes rasgos las diferencias son pocas en la mayoría de situaciones, así que la elección, de momento, puede quedar en vuestras manos.

Las cinco cajas acústicas (principales L y R, envolventes y central) necesitarán conectarse a los bornes de salida del receptor. La única caja acústica que utiliza una “conexión especial” es el subwoofer activo, que al disponer de su propio sistema de amplificación sólo necesitará una señal de línea. Hay receptores que disponen de una salida específica para el subwoofer (marcada normalmente como Sub OUT), otros deberán utilizar la salida Sub del conjunto de salidas multicanal de previo.

¿Es esto suficiente? Pues no, ya que la mayoría de estos dispositivos deberán configurarse correctamente, proceso inevitable que a continuación repasamos de manera básica.



CONFIGURACIÓN BÁSICA



A través de un conector SCART pueden transmitirse varias señales, entre ellas vídeo compuesto, S-Video y RGB. Sin lugar a dudas la mejor señal disponible es RGB, y para que podamos sacar provecho de ella deberemos cerciorarnos de que lector de DVD-Video y televisor están configurados para aceptar esta señal. Aprovecharemos también para configurar el lector como “16:9”, lo que indicará que las señales anamórficas serán bien reproducidas en nuestro televisor panorámico.

Algunos visualizadores aceptan señales de vídeo progresivo, pero otros cuando reciben este tipo de señal y no lo son no muestran nada en la pantalla. Antes de realizar ningún ajuste aconsejamos memorizar “a ciegas” qué botones del mando a distancia debemos apretar para “recuperar los valores de fábrica”. Una libreta y un bolígrafo pueden ser unos buenos aliados.

En lo que al televisor se refiere, más tarde valdrá la pena ajustar el color, nitidez, contraste y brillo para conseguir una escala de grises y colores perfecta. Para ello es muy recomendable utilizar el “Digital Video Essentials” de Joe Kane Productions, un disco DVD-Video ideado para calibrar el televisor y cualquier visualizador. A grandes rasgos, recomendamos ajustar el contraste por encima del brillo, desactivar cualquier realce de nitidez y, cuando disfrutemos de películas en DVD-Video, omitir cualquier reducción de ruido, pues la señal que nuestro lector de DVD-Video nos ofrecerá será de muy buena calidad.

En el apartado de audio, verificaremos que en el lector de DVD-Video está seleccionada la salida “Bitstream” (o “Dolby Digital/DTS”), lo que asegura la transmisión de los datos Dolby Digital y DTS del lector directamente al receptor. Asimismo, en el receptor de A/V verificaremos que utilizamos el descodificador más adecuado (tan fácil como verificar que se utiliza el Dolby Digital o DTS cuando disfrutamos de una película), no sin antes ajustar bien las cajas acústicas.

Amén de la situación ideal de las cajas acústicas en nuestro entorno, es imperativo hacerle conocer al receptor que no únicamente utilizamos un conjunto 5.1 sino además la respuesta y localización de cada caja.



Para ello es imprescindible hacerse amigo del manual de instrucciones del receptor de A/V, para descubrir cómo indicarle la colocación de las cajas, la presencia de un subwoofer, el corte de frecuencias de éste y el tamaño de cada una de las cajas (que normalmente sólo dispone de la opción “large” o “small”). Si las cajas acústicas pueden reproducir bien las más bajas frecuencias elegiremos “large”, mientras que en cajas tipo monitor o satélites deberemos optar por “small”. En este caso, toda frecuencia por debajo de la frecuencia de corte seleccionada (normalmente 80, 100 o 120 Hz) será redireccionada al subwoofer. El subwoofer, además, reproducirá toda la información del canal de efectos .1 de la señal Dolby Digital y DTS.

La única manera de ajustar bien el nivel de cada canal es utilizando un sonómetro. Seguro que tenemos algún que otro amigo aficionado que nos puede dejar un fin de semana uno, aunque el precio de estos aparatos no suele ser astronómico. La idea es que todos los canales sean percibidos por igual justo en el punto de escucha. Pronto publicaremos un artículo sobre cómo utilizar bien el sonómetro.



¿YA ESTÁ?



Pues no. Aún siguiendo a rajatabla estos consejos o utilizando los numerosos artículos prácticos que hemos publicado en esta revista, la “afición” empieza justo ahora. Colocadas las cajas en su situación ideal, configurados todos los dispositivos de la manera correcta, empiezan a entrar en juego los aspectos subjetivos indescriptibles de cada uno. Ese cúmulo de sensaciones que hace que “desde hace un tiempo” las cajas suenen un poco “huecas”, o que los colores sean “pálidos”. Lejos de una pérdida de calidad esporádica del equipo la verdad es que seremos nosotros quienes, poco a poco, pediremos más. Es justo este el momento en que se hace necesario probar nuevas situaciones de las cajas, diferentes ajustes de color, gamma o brillo/contraste, configuraciones alternativas del subwoofer o, porqué no, empezar a pensar en la adquisición de un nuevo central, un televisor de plasma o el más reciente proyector de vídeo DLP de tres paneles.

CONSEJOS ANTES DE COMPRAR

Antes de comprar cualquier dispositivo de A/V vale la pena considerar informarse: saber qué necesitamos, dónde lo colocaremos, para qué lo queremos y hasta dónde estamos dispuestos a gastar. Esta revista, Cine En Casa, internet y los amigos aficionados son excelentes fuentes de información. No únicamente conseguiremos configurar un buen equipo de A/V, sino incluso ahorrar dinero. Una vez decididos y en la tienda, vale la pena dejarnos aconsejar (sobre todo si nos dirijimos a alguna de las tiendas especializadas en A/V de nuestro país), pero es totalmente imperativo y necesario realizar una audición de todo el equipo (incluyendo si hace falta el visualizador). Incluso intentaremos que nos lo coloquen lo más parecido a nuestro salón, aunque esto suele ser un poco difícil.También es recomendable llevarnos consigo algunos discos DVD-Video y CD-Audio propios, que utilizaremos durante esta audición. Nos servirá para conseguir una referencia conocida, ya que muchas veces los comerciantes utilizan discos quizá demasiado propicios a hacer sonar y ver bien el equipo.

Aun habiendo decidido de antemano una configuración determinada que se ajusta a nuestras demandas técnicas y sobre todo presupuestarias, dejaremos que la última elección la realice nuestro oído. Él y sólo él sabrá diferenciar las “virtudes” (y “defectos”) de cualquier equipo, independientemente de lo que hayamos leído o nos hayan dicho. A veces las diferencias que importan son las subjetivas, que no deben porqué ser las mismas en todas las personas.

Igual de importante a las diferencias económicas entre un mismo equipo es el servicio post-venta o añadido que ofrece una tienda u otra. Muchísimas veces comprar “barato” no quiere decir tener lo mejor. Finalmente, ten en cuenta la adquisición de un buen cableado para toda la instalación, incluyendo desde el cable SCART o de vídeo por componentes, a los cables de intermodulación y potencia. Pero no hace falta que te gastes demasiado, ya tendrás tiempo de ir actualizando el equipo paralelamente te familiarices con las características de tu instalación.