• Hits: 8331

Pantallas de proyección: elegirlas

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Uno de los elemtnos críticos y decisorios de una instalación basada en la proyección de vídeo es la pantalla. Descubre sus secretos.

Texto: Redacción

Por muy bueno que sea un proyector de vídeo, la iluminación durante la proyección y, sobre todo, la pantalla utilizada resultan determinantes para conseguir unos resultados más o menos buenos. La pantalla es un elemento importantísimo que hará que la imagen que veamos sea mejor o peor, por lo que su elección debe ser pensada y ajustada a las características del sistema. Como veremos a continuación, el binomio entre pantalla y proyector depende de muchos factores, además de los correspondientes a diagonal, relación de aspecto e iluminación ambiental. El objetivo, como siempre en estos artículos, es ayudarles a elegir la mejor pantalla siguiendo unos pasos sencillos y entendibles. Asimismo, la adquisición de la pantalla no debe hacerse a la ligera. Una mala pantalla puede, en el peor de los casos, convertir un excelente proyector en uno mediocre. Vale la pena, como siempre recordamos, dejarse asesorar, algo que podemos hacer en las tiendas especializadas donde, seguramente, nos ayudarán a encontrar una elección justa y equilibrada.

Uno de los primeros aspectos que hay que decidir es el tipo de chasis. Esta decisión debe tener en cuenta factores prácticos, como las características de la instalación de la pantalla: fija, motorizada, domotizada, etc. La pantalla más sencilla (y económica) es la fija, compuesta por un chasis de aluminio o hierro al que se le acopla la tela de proyección. La ventaja de estas pantallas es que siempre están tensas (en caso contrario distorsionan la geometría de la imagen) y preparadas para su uso. Pero tienen el inconveniente de que siempre están expuestas a la polución ambiental (el humo y el polvo son los principales enemigos de las telas). Hay quien opta por ellas y las oculta mediante cortinas. Luego están las plegables, disponibles en infinidad de opciones. Las más conocidas son las que se despliegan hacia abajo (es decir, la pantalla enrollada está en el techo).

Si hay posibilidad, podremos ocultar el cajón dentro del propio techo falso, ofreciendo una mínima distorsión estética de la instalación. Estas pantallas enrollables pueden ser manuales o motorizadas. En este último caso podremos, si se permite, desplegar la pantalla automáticamente cuando encendamos el proyector, gracias a los disparos trigger o asociar la pantalla a un sistema más ambicioso basado en domótica. A diferencia del mundo de la televisión, el cine utiliza distintas relaciones de aspecto. De forma general, existen dos relaciones que mandan: la 4:3 y la 16:9, que corresponden a la mayoría de relaciones de los paneles de proyección.

La relación 4:3 para aplicaciones audiovisuales es muy poco común, más propia del mundo profesional (oficinas, educación, etc.), por lo que recomendamos utilizar relaciones panorámicas. Aun así, la mayoría de las películas vendrán con relaciones distintas a la 16:9, como la 1,85:1, 2,35:1, etc. Muchos optarán por aceptar las bandas negras horizontales que aparecerán arriba y abajo de la imagen, pero otros podrán optar por una pantalla que, mediante máscaras, dejen únicamente visible la pantalla para la relación de aspecto que se va a proyectar.

La mayoría de las pantallas vienen con un borde negro que envuelve la zona “blanca”, que es donde se proyecta la imagen. Este borde negro permite mejorar la sensación de profundidad de negros gracias a la comparación. Cuando proyectamos una película cuya relación de aspecto es menor a la 16:9, es posible que percibamos dos bordes negros: el que está dentro de la zona clara de la pantalla y el que está en la zona negra de la misma.

En algunos tipos de proyectores luminosos, como los LCD, esto puede molestar un poco (debido a que les cuesta mucho conseguir un negro realmente profundo). Antes de proseguir, debemos comentar una última opción para aquéllos que no puedan instalar una pantalla plegable en el techo: hay pantallas plegables que se desenrollan desde abajo. Una vez elegido el tipo de pantalla (mejor dicho, su chasis), deberíamos anteriorabordar uno de los puntos más críticos de nuestra elección: el tipo de tela. Para ello introducimos el concepto de “ganancia de pantalla”. Aunque parezca inverosímil, las telas pueden “amplificar” o “reducir” la sensación de brillo de un proyector. Es más fácil entender la reducción de brillo: una pantalla gris hará menos brillante la imagen. Para entender cómo es posible aumentar la sensación de brillo deberíamos repasar cómo actúan las lentes. Para entenderlo rápidamente, las pantallas con ganancia positiva consiguen reflejar la luz que proviene del proyector con un ángulo más cerrado: en vez de esparcir la luz en todas direcciones (menos por atrás), lo que hace es concentrarla con un ángulo más cerrado. Sí, conseguiremos más brillo pero disminuiremos el ángulo de visión. ¿Para qué queremos pantallas que modifican el brillo?



GANANCIA



Que la ganancia sea 1, significa que toda la luz que se recibe es reflejada por igual. Una ganancia inferior a 1 implica reducir el brillo, mientras que por encima lo que hace es aumentarlo. Aquéllos que quieran colocar detrás de la pantalla un altavoz (el central y/o los frontales) deberán elegir pantallas perforadas. Éstas presentan una serie de agujeros que permiten que el sonido las traspase sin que nuestros ojos apenas perciban agujero alguno. Normalmente presentan ganancias negativas, debido a la “falta” de tela a favor del sonido. Actualmente podemos encontrar pantallas perforadas con ganancias entre 0,8 y 1,8. Una ganancia negativa es adecuada cuando utilizamos proyectores brillantes, como los LCD. Hay faricantes, como Da-Lite o Stewart, que en vez de ofrecer pantallas con ganancia lineal diseñan telas que mejoran el nivel de negros, uno de los problemas más comunes en algunos proyectores. La mayoría de ellas presentan ganancias negativas (entre 0,8 y 0,95), pero mejoran el negro sin mermar las prestaciones en blancos y grises. Justo cuando la ganancia es 1 encontramos las pantallas “más seguras”. Son telas blancas mate, muy económicas, pero no suelen ser las más deseadas en cuanto que no ofrecen ninguna de las ventajas de las otras alternativas. La ISF (Imaging Science Foundation) tiene aprobadas dos superficies específicas para su certificado. Por ejemplo, Stewart la ofrece bajo el nombre Studio Trek 130 y Da-Lite con la serie CinemaVision. Son pantallas de ganancia positiva (1,3) y ofrecen un excelente control de la reproducción del color con una ausencia total de la visión “del punto”. Son las más elegidas para su integración en salas de cine en casa, donde la luz ambiental está bajo control. A partir de aquí encontramos pantallas con ganancias entre 2 y 13 puntos. Hasta 3 o 3,1 tenemos telas muy brillantes adecuadas para proyectores muy poco luminosos (como los TRC). El principal problema de estas telas es que uelen limitar el ángulo de visión, aunque la mayoría de las veces la audiencia “doméstica” queda bien cubierta. Sólo cuando es imprescindible utilizar el proyector en ambientes extremadamente iluminados vale la pena recurrir a ganancias de hasta 11 o 13 puntos. Vutec tiene una de estas telas reconocida en todo el mundo por sus altas prestaciones. Aun así, es inadecuada para nuestros propósitos domésticos, pero sí puede resultar correcta en ambientes profesionales.



DIAGONAL




El siguiente paso, según algunos expertos, es elegir la relación de aspecto. Como hemos comentado anteriorermente ; lo habitual es elegir entre 4:3 y 16:9. Hoy en día no deberíamos pensar en nada más que en un panel 16:9, por lo que la pantalla debería ser también panorámica. De hecho, el mensaje aquí es que uno debería elegir la misma relación de aspecto para su tela que la que ofrece su proyector. Existen muchos artículos en la red y en otras publicaciones (nosotros hicimos los mismo hace ya unos cuantos años) que ofrecen fórmulas para calcular la mejor diagonal (o base) de la pantalla. La experiencia nos ha demostrado que, en realidad, no existe fórmula alguna, sino sólo el sentido común. Nadie debería colocar una pantalla con una base de 5 m cuando el retraso es de sólo 2 m; pero no es criticable cuando en este mismo caso se eligen pantallas de 1,5, 2 o 3 m de base. Eso sí, uno debe cerciorarse de que su proyector podrá llenar toda la pantalla en función de dónde está colocado respecto de la tela. Hay que recordar también que cuanto mayor es la diagonal menor es el brillo, por lo que si elegimos diagonales muy grandes quizá valga la pena precisar más el factor de ganancia.



LA ALTURA



En cuanto a su colocación, lo único a tener en cuenta es su altura respecto a nuestros ojos. Sentados en la posición de espectador y mirando al frente, lo ideal es que el punto de mira esté a 1/3 del alto de la pantalla empezando por abajo (los 2/3 restantes estarían por encima de nuestra línea de visión). Esto no sólo permite que los espectadores de atrás (si los hay) puedan ver bien las películas, sino una posición física nuestra más cómoda. Igual que antes, no es ésta una norma que hay que seguir a rajatabla (bajo nuestro juicio), por lo que no es delito colgar la pantalla más arriba o más abajo. Situada la pantalla en su eje vertical, siempre habrá una “enorme” distancia entre el límite blanco y el cajón donde se esconde cuando elgjimos una tela enrollable. ¿Cómo ocultamos esto? Pues en negro. Los fabricantes respetan la relación 16:9 y pintan de negro el resto de la pantalla, justamente para absorber cualquier luz incidente para que no entorpezca la perfecta visualización de las imágenes. Es igualmente recomendable dejar unos 2 o 5 cm al lado de la parte blanca en negro (lo que ensancha algo más la base de la pantalla), para obtener una profundidad de negros algo superior.



EXTRAS



Además de las características que inciden en la visualización de las imágenes, hay otros valores que, aunque no modifican la imagen, sí deberían tenerse en cuenta. Los que elijan pantallas motorizadas deben tener en cuenta que es muy difícil encontrar motores realmente silenciosos. De todas formas esto no es un problema, pues el procedimiento de enrollar o desplegar la pantalla apenas toma unos segundos. La mayoría de los motores están instalados en la parte izquierda de la pantalla, pero la mayoría de los fabricantes permiten instalarlos en el otro lado (debemos tener en cuenta dónde está el punto de luz y/o las conexiones). Este tipo de pantallas plegables ocultan la tela dentro de un cajón de metal u otro material. Lo habitual es que sea de color negro o blanco. Lo recomendable es que sea de color negro (para evitar cualquier reflejo), pero queda poco estético en un salón actual, por lo que habitualmente encontraremos cajones de color blanco. Hay posibilidades de poder pintarlo e incluso utilizar otro tipo de material que no sea el aluminio. Finalmente, para aquéllos que quieran una pantalla perforada pero la mejor proyección posible pueden encontrar telas cuya zona blanca (o de proyección) no esté perforada, pero sí las máscaras negras que envuelven esa zona.