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Impresiona a tus visitas
Aprende a presentar tu equipo de cine en casa a tus amigos y sorpréndeles con todo su potencial. Texto: Alberto Gilabert Se ha comprado un equipo de cine en casa, se ha esmerado en instalarlo y, ahora, quiere que sus visitas queden impresionadas con el equipo que ha montado. Es evidente que para llegar a proponerse una audición que llegue a sorprender uno ya ha solucionado las dos etapas previas: diseño y tecnología. Durante estos cuatro años de CEC, les hemos ofrecido una amplia variedad de artículos que les han guiado a través de esos procesos: qué hacer antes de comprar e instalar un equipo y, luego, cómo realizarlo para conseguir un perfecto equilibrio entre la arquitectura de la sala y el equipo adquirido. Además, éste se ha elegido teniendo en cuenta varias premisas, siempre en búsqueda de esa complicada pero efectiva relación calidad/precio. Queda para este artículo el tercer reto: la presentación (o demostración, como deseen). El objetivo es contentar a terceros, hacerlos partícipes de la experiencia del cine en casa y, si es posible, hacerles pasar al “lado oscuro”, a compartir esta agradable afición. Pero, ¿cómo se consigue una demostración que consiga satisfacer a los presentes sin que llegue a serles un evento pesado? ¿Cómo asegurarse de que tenemos controlados todos los aspectos críticos de la presentación sin caer en un ciclo autodestructivo? ¿Debemos impresionarles con los mismos discos que hemos utilizado para calibrar y verificar nuestras configuraciones? Seguidamente repasamos algunas premisas que creemos importantes a la hora de planificar una audición. 7 MINUTOS DE GLORIA Éste suele ser el tiempo máximo que se recomienda. Menos (hacia los 3 o 4 min) puede que no consiga el efecto esperado; pasarse de los 10 llegaría a ser cansado. Igualmente, si la escena elegida es muy conocida, la “sensación” de tiempo es superior a la real. El cansancio llegaría antes. Por eso, también recomiendo encarecidamente utilizar secuencias poco conocidas (como mínimo alguna de ellas). Sobre todo en el aspecto visual, la memoria que poseemos puede hacer que los espectadores no presten toda la atención necesaria a los detalles. HILO ARGUMENTAL Busque escenas que, dentro de esos 6-7 min, cuenten una historia. Que tengan un principio, un desarrollo y un fin. Tanto da que no se hayan presentado los protagonistas o que dicha escena no tenga importancia alguna en el desarrollo general de la cinta. Pero vale la pena buscar alguna que cuente algo, que centre la atención argumental del espectador. La sensación final será mucho más completa. Nunca corte la escena a media acción ni el desarrollo de cualquier diálogo. NO ABUSES DE LAS EXPLOSIONES Es uno de los tópicos más habituales: intentar seducir a los espectadores con varias secuencias repletas de acción, bombas y explosiones. Está bien que dentro de una escena de 7 min aparezcan bombas en algún momento, pero de ahí ir a largas secuencias de explosiones, no. El resultado puede provocar cansancio, además de que no suelen ser escenas que tengan cierto hilo argumental. Son muy predecibles y causan fatiga a los pocos minutos, tanto visual como auditiva. A POR LOS SENTIDOS Los seres humanos funcionamos a base de sensaciones: cuantas más estimules positivamente mejor sensación agradable dejarás. Puede seducir a la vista con escenas muy contrastadas y que presenten una saturación de color profunda. Por el contrario, abusar de los primeros planos llega a ser aburrido. En cuanto al audio, busque pasajes que contengan una auténtica banda sonora envolvente, y no nos referimos a que suene música constantemente (pero, si suena, que sea la mejor). Consiga que los espectadores se sientan dentro de la película, y no mirando una televisión. Saque provecho de la espectacularidad de unos buenos subgraves (aunque no es fácil conseguir películas que ofrezcan correctamente esta parte). Para ello tendrá que tener un equipo de sonido a la altura y, no menos importante, perfectamente ajustado. La sensación que se ofrecerá es de tremenda espectacularidad, permitiendo al espectador “sentir” cómo las imágenes cobran vida. CUÉNTELES LO QUE VERÁN Es uno de los trucos que mejor funcionan. No sólo el tipo de secuencia de vídeo, sino en lo que deben fijarse (o, lo que es lo mismo, lo que hace especial su equipo en comparación con lo que pueden conocer). Por ejemplo, “veréis una profundidad en negros casi sin precedentes, pero capaz de mostrar todos los detalles grises por mínimos que sean”. Luego, déjeles que, mientras disfrutan de la secuencia, se fijen en ese detalle que les ha mencionado. Cuando se haya terminado la visualización vuelva a recordarles el principal punto fuerte antes mencionado y, si es posible, discútanlo. LA ILUMINACIÓN Es uno de los aspectos más relevantes si conocemos la importancia en el cine en casa del nivel de negros. Para que éstos se puedan identificar correctamente ya sabemos que controlaremos la iluminación ambiental, tanto si utilizamos proyectores de vídeo (esto implica, en la mayoría de los casos, estar totalmente a oscuras) como si lo hacemos con visualizadores frontales. Durante las explicaciones y la presentación habrá una luz de ambiente superior a la deseada, por lo que vale la pena hacer la transición a oscuro suavemente. Los ojos deben acostumbrarse al cambio de iluminación, de tal manera que no haya “sorpresas” al iniciarse algunas de las secuencias. Los cambios bruscos de iluminación no ayudan a trasladar al espectador al fantástico mundo del cine en casa. NO REPITA A veces es mejor ofrecer varias secuencias que repetir algunas. Por el mismo motivo que iniciábamos estas recomendaciones invitándoles a buscar secuencias desconocidas, el repetir algunas en la misma audición hace que el espectador pueda centrarse más en lo que antes no ha visto. Puede que, al saber qué ocurre, se anticipe a ello y su consciencia le traicione (el estallido que tanto gustó la primera vez no será el mismo en sucesivas ocasiones). Incluso en equipos de gama media o baja, repetir secuencias puede generar el efecto contrario: los defectos (pues siempre los hay en mayor o menor medida) pueden detectarse mucho más fácilmente. Es mejor una audición corta y controlada que llegar a aburrir a los espectadores a base de quererles mostrar mil y una escenas; pero es peor obligarles a ver repetidas algunas de ellas. La primera impresión es la que mejor funciona. |
El orden sí importa Si planeamos reproducir varias secuencias, también debemos tener cuidado en qué orden las disponemos. Es fácil caer en el “error” de empezar con la secuencia más espectacular y dinámica para, luego, seguir con otras más tranquilas. Hágalo al revés: empiece con las suaves y suba la acción progresivamente hasta el final. Recuerde que usted sabe qué vendrá seguidamente, pero no los espectadores. Recibirán, poco a poco, sensaciones que (supuestamente) les irán gustando, pero al ver que cada vez la secuencia posterior supera la anterior, incluso estarán ansiosos de ver qué sucede en la siguiente.
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